Tengo estilo si, pero se me olvidaban mil cosas, por eso a veces venia el listo de turno a intentar tomarme el pelo.Son las 4 de la tarde, de un cinco de febrero con calor.
Sinceramente, estaba harta.Con tanto gilipollas en el mundo, el infierno tendría que hacerse hasta parking en su subterráneo.El tabaco solía suavizar el lenguaje verbal de mi boca.Todo el mundo tiene un vicio.El mio,servía para tranquilizar lo que viniera después de cabrearme/ponerme tensa.Y para aguantar sin llorar cierto tiempo, hasta que alguien la cagara y me decepcionara.Soy bastante simplilla, pero últimamente me está costando llorar también.Menuda dosis,sin poder dormir bien y sin poder llorar para al menos lanzar un grito en plan desahogo, para decir que yo también existía.
Mi única rendija para respirar,era la pequeña ventana donde me sentaba a fumar cada día.Donde cada calada que le daba al cigarrillo, me parecía distinta y donde pensaba que el mundo cambiaría por nosotros.Pero no,estaba volviendo a evadir toda la mierda que me dañaba la vista,pero sin quererlo.Eso lo hacía todo el mundo, a excepción de la gente que sabe, ve, oye y siente lo mismo que yo.Que no están hechos de cables, ni te hablan en binario.Que no tocan techo por una marca o una forma de vida.Los que verdaderamente saben lo que hay,que no se sienten satisfechos con nada de lo que viven, pero lo viven.Y eso, era muy triste.Pero me encanta poner carita feliz a todo el que sonríe sin motivo.
Si hubiera ido a un psicólogo antes de afrontar las cosas cara a cara en mi vida, seguramente me hubiera dicho que tengo series de psicosis debido a muchos problemas de la infancia.Que tengo pensamientos obscenos y macabros porque mi yo interior está triste y quiere salir.
Yo en realidad, sé que no estoy triste,sólo cabreada.Cuando juegan contigo, te cabreas porque no lo entiendes.No entiendes porque la gente es tan desgraciada y se absorbe.Si mi alma fuera mi cuerpo,estaría mas que demacrada. Pero no era un día para ponerse melancólica.
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