Me muero del asco y del sueño. Soy capaz de dormir lo justo y necesario, al menos por ahora, echo de menos las veces que me botaba en el sofá a dormir 4 horas después de comer, y por la noche otra vez, esos si que eran buenos tiempos.
Voy a la parada, relajada, pensando en la organización del día, cuando sin quererlo me encuentro a una conocida mia, que entusiasmada me saluda.Yo le devuelvo el saludo con la mano derecha, y como es costumbre, le pregunté que tal le iba todo, ella con un bostezo quiso explicarse, y la entendí, porque sabía cual era la sensación de levantarte de la cama sin querer hacerlo, además hablaba desganada, como si no tuviera ganas de ir a trabajar( Su jefe era un capullo machista, que intentaba llevarsela a la cama en cada viaje de negocios que hacía) que casualmente entendía.
Se llama Ángela y carece de importancia en mi vida,(como el resto de seres humanos del planeta, es una postura egoista, pero desde pequeña me han enseñado a interpretar las señales de la gente y por muy duro o involutivo que suene prefiero estar sola.El hecho de que sea involutivo es porque necesitamos relacionarnos con la sociedad,es un carácter primitivo que llevamos dentro, aunque a mí y al 0.05% del planeta no le haga falta, tiende a desarrollarlo)pero yo para ella, soy especial, y me alegro de que pueda ver eso de mi, le hace falta entrar en sensatez de una vez ya que siempre se preocupa por gente que entra y sale de su vida, cosa que no soporta lo mas mínimo, que alguien la deje desconsolada y sola, como si le quitaras las alas a un insecto o mas vulgarmente, el caramelo a un niño.
Constantemente, le tiraba la bronca por vestirse como una vulgar cualquiera, me recordaba a mi vecina, que cambiaba de novio como cambiaba de par de zapatos, y estaba harta de esta situación que se repite porque no tienen vida y si visten así para llamar la atención y destacar entre las que no lo son y las que son como ellas, tan abiertas como quieras, y tan simples que sólo buscan un simple objetivo entre su depravada competición: Follarse todo lo que ven que es masculino, o que aparenta serlo.
El día pintaba algo asqueroso.Nada mas llegar al trabajo, ofenden mi dignidad como mujer,(si esa dignidad que muchas mujeres se ganaron y pierdieron la vida persiguiendo ese sueño orgullosas de sí mismas) la vicedirectora de la empresa donde yo trabajo se pone modelitos escotados para impresionar al director, y conseguir un ascenso mediante el sexo, un acto completamente pasado ya de moda, que sólo muestra una actitud un poco atrasada en nuestros días.
Termino con los archivos que tenía que rellenar del departamento de contabilidad, y se acabó.Me quedaría hasta que terminara mi jornada laboral claro,y terminaría en casa haciendo la comida, sola..sin nadie con quien compartir todo lo que pienso y siento acerca de todo un poco, compartir experiencias, recuerdos, sensaciones...
oh mierda, no quiero recordar nada de eso,absolutamente nada, estoy mejor sola, sola y adelantada dos pasos que todas las demás...Y si el mundo muere, no pienso ser arrastrada por todos los demás, como si tengo que andar entre monos de nuevo para que la especie se salve, pero no pienso dejarme caer, no al menos con ellos en un pozo sin fondo.
jueves, 27 de agosto de 2009
martes, 25 de agosto de 2009
Día uno.
Directamente, son las 5 de la mañana.
Es imposible cociliar el sueño, se me hace pesado el tiempo y mi vida da paso a convertirse en un cuadro del famoso dalí, lleno de realismo.
Aunque me arrastre hacia el comienzo de las sábanas,no tengo cansancio alguno encima y para evitar no hacer nada, sigo hasta la mesa con el ordenador y me pongo a mirar desde la ventana, la calle vacía del vecindario, en busca de algo que me llame la atención a estas horas.
Soy una persona que odia el más absoluto tiempo libre, aunque no tenga nada que hacer, me pongo a escribir o a desarrollar mi creatividad con algún que otro juego.La razón de este odio es la siguiente, si una persona que medianamente piensa demasiado en las cosas para no meter la pata tiene tiempo libre, se dedicará a pensar en cabos sueltos de su vida, cosas sin importancia, pequeños cubos de rubick sin forma, es decir, quebraderos de cabeza MUY absurdos, y esto conlleva que caiga en la ignorancia de cosas absurdas, algo asi como que su cabeza se vuelve un nudo por estarsela comiendo con tonterias.
Cuando terminé de escribir algo, ya eran las 7 de la mañana en punto, me dispuse a asearme y limpiarme para ir al trabajo y mientras desayunaba y bajaba las escaleras para alcanzar la guagua para estar puntual,(odiaba presumir de coche de paquete y preferia el transporte público aunque tardara y fuera impuntual con él) pensé en lo simple que es mi vida, se basa en trabajar, comprar comida y comer,si algo se sale de rutina, me rompe el esquema de tranquilidad.
Al salir, la vecina de en frente, la señora Eugenia, no paraba de observar cada movimiento y gesto que realizaba al salir del edificio(tengo un adorable piso, que me sirve de refugio de semejante parásito).Esta encantadora mujer, que te recibía con todo su amor hipócrita, con unas galletas recién echas si eras nuevo y si ella decidía que le caías bien te recibía hasta con abrazos, pero a mi me resultaba un tanto patético, lo hipócrita que podía llegar a ser esta mujer.Sin quererlo, la escuché hablar sobre la pareja de enamorados que vive justo debajo de mi casa, que en cuanto podían se apropiaban de los gatos que ella misma intentaba envenenar, no sé cómo lo hacía, pero Eugenia tenía en su poder a todo el barrio y los pobres chicos no podían hacer nada por los gatos.Se solían armar revuelos en la tranquilidad del vecindario gracias a esta mujer tan simple que se solía pasar todos los días en su ventana observando los movimientos de la gente para dar la alarma por si ocurría algo o correr la voz con algunos de sus chismes.La vida de Eugenia es una clara falta de saber estar totalmente, no quiere tener contacto con la realidad porque puede lastimarse muy fácilmente, y a veces ponerla en situaciones comprometidas resulta un tanto gracioso respecto a su manera de actuar con todo el mundo.
Es imposible cociliar el sueño, se me hace pesado el tiempo y mi vida da paso a convertirse en un cuadro del famoso dalí, lleno de realismo.
Aunque me arrastre hacia el comienzo de las sábanas,no tengo cansancio alguno encima y para evitar no hacer nada, sigo hasta la mesa con el ordenador y me pongo a mirar desde la ventana, la calle vacía del vecindario, en busca de algo que me llame la atención a estas horas.
Soy una persona que odia el más absoluto tiempo libre, aunque no tenga nada que hacer, me pongo a escribir o a desarrollar mi creatividad con algún que otro juego.La razón de este odio es la siguiente, si una persona que medianamente piensa demasiado en las cosas para no meter la pata tiene tiempo libre, se dedicará a pensar en cabos sueltos de su vida, cosas sin importancia, pequeños cubos de rubick sin forma, es decir, quebraderos de cabeza MUY absurdos, y esto conlleva que caiga en la ignorancia de cosas absurdas, algo asi como que su cabeza se vuelve un nudo por estarsela comiendo con tonterias.
Cuando terminé de escribir algo, ya eran las 7 de la mañana en punto, me dispuse a asearme y limpiarme para ir al trabajo y mientras desayunaba y bajaba las escaleras para alcanzar la guagua para estar puntual,(odiaba presumir de coche de paquete y preferia el transporte público aunque tardara y fuera impuntual con él) pensé en lo simple que es mi vida, se basa en trabajar, comprar comida y comer,si algo se sale de rutina, me rompe el esquema de tranquilidad.
Al salir, la vecina de en frente, la señora Eugenia, no paraba de observar cada movimiento y gesto que realizaba al salir del edificio(tengo un adorable piso, que me sirve de refugio de semejante parásito).Esta encantadora mujer, que te recibía con todo su amor hipócrita, con unas galletas recién echas si eras nuevo y si ella decidía que le caías bien te recibía hasta con abrazos, pero a mi me resultaba un tanto patético, lo hipócrita que podía llegar a ser esta mujer.Sin quererlo, la escuché hablar sobre la pareja de enamorados que vive justo debajo de mi casa, que en cuanto podían se apropiaban de los gatos que ella misma intentaba envenenar, no sé cómo lo hacía, pero Eugenia tenía en su poder a todo el barrio y los pobres chicos no podían hacer nada por los gatos.Se solían armar revuelos en la tranquilidad del vecindario gracias a esta mujer tan simple que se solía pasar todos los días en su ventana observando los movimientos de la gente para dar la alarma por si ocurría algo o correr la voz con algunos de sus chismes.La vida de Eugenia es una clara falta de saber estar totalmente, no quiere tener contacto con la realidad porque puede lastimarse muy fácilmente, y a veces ponerla en situaciones comprometidas resulta un tanto gracioso respecto a su manera de actuar con todo el mundo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)