Directamente, son las 5 de la mañana.
Es imposible cociliar el sueño, se me hace pesado el tiempo y mi vida da paso a convertirse en un cuadro del famoso dalí, lleno de realismo.
Aunque me arrastre hacia el comienzo de las sábanas,no tengo cansancio alguno encima y para evitar no hacer nada, sigo hasta la mesa con el ordenador y me pongo a mirar desde la ventana, la calle vacía del vecindario, en busca de algo que me llame la atención a estas horas.
Soy una persona que odia el más absoluto tiempo libre, aunque no tenga nada que hacer, me pongo a escribir o a desarrollar mi creatividad con algún que otro juego.La razón de este odio es la siguiente, si una persona que medianamente piensa demasiado en las cosas para no meter la pata tiene tiempo libre, se dedicará a pensar en cabos sueltos de su vida, cosas sin importancia, pequeños cubos de rubick sin forma, es decir, quebraderos de cabeza MUY absurdos, y esto conlleva que caiga en la ignorancia de cosas absurdas, algo asi como que su cabeza se vuelve un nudo por estarsela comiendo con tonterias.
Cuando terminé de escribir algo, ya eran las 7 de la mañana en punto, me dispuse a asearme y limpiarme para ir al trabajo y mientras desayunaba y bajaba las escaleras para alcanzar la guagua para estar puntual,(odiaba presumir de coche de paquete y preferia el transporte público aunque tardara y fuera impuntual con él) pensé en lo simple que es mi vida, se basa en trabajar, comprar comida y comer,si algo se sale de rutina, me rompe el esquema de tranquilidad.
Al salir, la vecina de en frente, la señora Eugenia, no paraba de observar cada movimiento y gesto que realizaba al salir del edificio(tengo un adorable piso, que me sirve de refugio de semejante parásito).Esta encantadora mujer, que te recibía con todo su amor hipócrita, con unas galletas recién echas si eras nuevo y si ella decidía que le caías bien te recibía hasta con abrazos, pero a mi me resultaba un tanto patético, lo hipócrita que podía llegar a ser esta mujer.Sin quererlo, la escuché hablar sobre la pareja de enamorados que vive justo debajo de mi casa, que en cuanto podían se apropiaban de los gatos que ella misma intentaba envenenar, no sé cómo lo hacía, pero Eugenia tenía en su poder a todo el barrio y los pobres chicos no podían hacer nada por los gatos.Se solían armar revuelos en la tranquilidad del vecindario gracias a esta mujer tan simple que se solía pasar todos los días en su ventana observando los movimientos de la gente para dar la alarma por si ocurría algo o correr la voz con algunos de sus chismes.La vida de Eugenia es una clara falta de saber estar totalmente, no quiere tener contacto con la realidad porque puede lastimarse muy fácilmente, y a veces ponerla en situaciones comprometidas resulta un tanto gracioso respecto a su manera de actuar con todo el mundo.
martes, 25 de agosto de 2009
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wow, curioso, interesante y muy cieto: "si una persona que medianamente piensa demasiado en las cosas para no meter la pata tiene tiempo libre, se dedicará a pensar en cabos sueltos de su vida, cosas sin importancia"
ResponderEliminarsi hay algo que me gusta mucho leer es el comportamiento de las personas y entenderlo y vaya, no es que lo logre ni me crea psicóloga ni nada por el estilo; simplemente soy inquieta ante las causas y efectos de ciertas cosas en el comportamiento de las personas.
Me gustó leer esto e identificarme un poco ante ciertas actitudes tuyas, creo je inclusive a veces me pega en insomnio de iwal forma espero hoy no sea uno de ellos, es más, creo q iré a explorar entre las sábanas a ver si logro encontrar algún sueño interesante y abstracto para recordar mañana (hoy mas bien) y bueno, que comentario mas largo debes pensar jajaja
asi q solo digo buenas noches ah! y gracias por tu comentario -__o